La propagación del Covid-19 en Chiloé, preocupa a la ciudadanía y a las organizaciones sociales en general, producto de un aumento alarmante de contagios en las últimas semanas, lo cual mantiene a mas de la mitad de las comunas del archipiélago de Chiloé en cuarentena total, sumado a la entrega masiva de permisos de vacaciones otorgados por el ejecutivo y la liberación (ordenado por el gobierno) del cordón sanitario que existía en el canal de Chacao en plena temporada estival, tienen al sistema de salud provincial al borde del colapso.

Por José Luis Vargas

Lo anterior, denota un comportamiento errático por parte del gobierno en cuanto al manejo sanitario de la pandemia y a la vez, llama la atención el discurso mediático de las autoridades que deslizan casi exclusivamente en las fiestas clandestinas y la “irresponsabilidad” de los jóvenes, la culpa de los contagios por Covid-19 que se han registrado en el país, en circunstancias de que en territorios como Chiloé, especialmente en comunas como Quellón (Según datos del Departamento de Salud Municipal) un gran porcentaje equivalente al 59,8% de los nuevos casos corresponde a clúster laborales de la industria salmonera.

La pandemia está lejos de apaciguarse y pese a (como indican las cifras) la gran responsabilidad que tienen las plantas salmoneras y centros de cultivo en el aumento de los contagios, el gobierno, so pretexto de salvar la economía, les ha otorgado todas las garantías a estas empresas para seguir funcionando, a pesar del riesgo para la salud pública que esto significa.

Revista Territorio Sur, conversó sobre estos temas con Sandra Invernizzi, dirigente de la Confederación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud – Fenpruss Chiloé quien se refirió a la contingencia actual que se vive en la Isla de Chiloé, aportando la mirada de los trabajadores en toda esta coyuntura.

 

¿Cómo observan los trabajadores(as) de la salud la situación que vive el país, considerando las condiciones de infraestructura y de recursos humanos que posee el sistema de salud a nivel nacional y en la provincia de Chiloé particularmente?

Los trabajadores de salud en Chile, se caracterizan por una gran tradición sanitaria que se ha venido desarrollando desde las décadas del 40 y 50 cuando se instaló la estrategia del Servicio Nacional de Salud, la cual junto con una gran formación técnica y universitaria, que ha caracterizado al país durante décadas, posee una mística que es incuestionable y particularmente en Chiloé, sobre todo en aquellos lugares más rurales donde antiguamente había solo un Tens para atender a una cantidad importante de población en lugares aislados, lo cual da cuenta del tremendo compromiso con la comunidad que tiene el personal de salud.

En Chiloé, Tenemos una red solida bastante extensa y con mucha pertinencia territorial, lo cual asoma como una fortaleza, frente a un escenario complejo, en el cual, los trabajadores(as) de salud, considerando que el área arrastraba una brecha de recursos humanos, físicos y financieros para sostener la atención en salud pública, tuvieron que hacerse cargo de una crisis gravísima, no obstante, la historia de la humanidad está llena de experiencias en pandemia que ha obligado a varios países a fortalecer sus sistemas de salud pública para manejarse adecuadamente.

 

¿Qué les ha parecido (como gremio) el manejo del gobierno frente a la crisis social, económica y sanitaria que ha supuesto el coronavirus?

El manejo que realizó el gobierno, desde los primeros días estuvo centrado en una estrategia errada y nosotros hemos sostenido que incluso criminal, como la de establecer el contagio progresivo, sin prueba científica alguna de que la infección por Covid-19 pudiera generar inmunidad posterior. De hecho, se ha demostrado que solo en gunas personas se genera inmunidad, pues el resto puede volver a contagiarse.

Por lo tanto, al haber planteado el señor Mañalich, la estrategia del contagio progresivo, como estrategia central en el manejo de la pandemia (en el mes de marzo y abril de 2020) resultó una decisión bastante grave que ha costado entre 18 mil y 24 mil vidas humanas, compatriotas que han muerto, muchos trabajadores de salud que también han fallecido y que se han enfermado y han tenido que sostener condiciones indignas de trabajo en todo este tiempo.

La realidad de Chiloé, es que el cordón sanitario que las organizaciones sociales lograron instalar en marzo del año pasado, había mantenido bastante a raya el avance del covid-19 con cifras muy manejables en varias comunas de la provincia, donde se tenía la posibilidad de ser trazadas y sin todavía grandes contagios comunitarios, hasta que el 21-22 de diciembre, las autoridades ordenaron  liberar el cordón sanitario sin ninguna transición, pasando de una restricción absoluta de ingreso a la isla, a una apertura total que coincidió con la torpeza del Ministerio de Salud de otorgar permisos de vacaciones en medio de una catástrofe.

Al 20 de enero más o menos, ya habían ingresado alrededor de 7 mil personas de vacaciones a Chiloé. El tema con los turistas no es que necesariamente vengan a contagiar, aunque si es una preocupación. El problema es que aumentar la población tan bruscamente, cuando el sistema de salud está al límite, es peligroso, porque los turistas no solo se pueden enfermar de Covid-19, sino que también se pueden enfermar de otras cosas y así tensionar el sistema de salud.

Esta decisión casi criminal del gobierno de permitir que la gran concentración de las grandes urbes, se vaya a descansar a regiones, provocó lo que se esta viendo hoy en día y es que no haya ninguna región en Chile que tenga la epidemia controlada, lo cual más allá de que nunca ha estado controlada ni baja, al menos durante el invierno vimos algunas regiones que tenían mejores índices que otras, lo que hacia factible traspasar enfermos graves entre una región a otra.

Esa posibilidad, actualmente se está volviendo cada día más imposible y se calcula que en 2 semanas las unidades de pacientes críticos ya van a estar copadas, lo cual significa que se tendrán que reconvertir camas, es decir, que los lugares que se destinaban a atender otro tipo de patologías y pacientes ya no se podrán ocupar para eso, teniendo que destinarse para pacientes Covid, generando una brecha en la atención de otros problemas de salud de la población.

 

¿Qué proyección se puede hacer de todo esto?

Lo que va a venir después que esto se controle, disminuyan los contagios y deje de morir tanta gente, va a ser una explosión de patologías derivadas del momento que estamos viviendo ahora, ya que el sistema de salud chileno que viene experimentando una brecha por privatización, por falta de política estatal clara con respecto a la salud pública, no va a dar abasto y vamos a entrar en una crisis que, de no mediar un cambio en el modelo, va ser grave.

Respondiendo a la pregunta anterior, el manejo ha sido al límite de lo criminal, la comunicación de riesgos del gobierno ha sido pésima, la participación de las comunidades y los territorios ha sido nula. De hecho, nosotros estamos exigiendo desde el año pasado, cuando empezó la pandemia, que las autoridades de salud abran canales de partición efectiva y vinculante con los trabajadores(as) organizados(as) de todas las áreas, no solo de salud; sino que de todas las áreas y con todas las representaciones territoriales, porque los problemas graves de salud pública se tienen que resolver con directrices centrales y fundamentalmente con diseños locales/territoriales que respondan a la realidad local y eso, acá no se ha hecho.

¿Qué acciones han realizado o vienen realizando los gremios de salud para evidenciar esta problemática?

Al Seremi de Salud de Los Lagos (Alejandro Caroca), lo estamos emplazando hace semanas para que urgentemente se tomen medidas con respecto a las salmoneras y nos enteramos por la prensa de que se están tomando soluciones mas bien parche que no es lo que los trabajadores/as de las salmoneras están pidiendo, que es que las salmoneras se cierren de 2 a 3 semanas para que las cuarentenas puedan ser efectivas y disminuya el nivel de contagio entre trabajadores.

Lo que ocurre es preocupante, porque lamentablemente la pandemia nos tocó bajo un gobierno que privilegia el trato con los privados y no el fortalecimiento de la salud pública y tampoco escucha a los expertos.

Hay mesas de expertos en epidemiologia, infectología, intensivistas, expertos en salud pública, representantes de los sindicatos de los trabajadores de salud que hemos estado ofreciendo gratuita y voluntariamente toda la expertis disponible en el país, para que el gobierno sea bien asesorado y haga bien las cosas, pero los que mandan en este país son los empresarios y finalmente las decisiones las toma el señor Larroulet con el señor Sutil en el 2do piso de la Moneda y uno ve que ni siquiera son decisiones con criterio sanitario,  son más bien soluciones como el otorgamiento de un permiso vacacional, mantener centros de producción abierta (minería, salmones, frutícola) sin que el Estado haya puesto un solo peso para sostener la crisis.

De hecho, la crisis pandémica la hemos sostenido nosotros(as) como clase trabajadora con el seguro de cesantía, con la liberación de nuestros ahorros previsionales y con la actitud solidaria que hemos tenido los trabajadores para ayudarnos los unos a los otros, las ollas comunes y la estimulación de la economía circular. En definitiva, ha sido finalmente la clase trabajadora que somos mas del 90% del país los que hemos sostenido la crisis a nuestras espaldas.

Esto no da más, el gobierno tiene que entender que una crisis sanitaria de esta naturaleza requiere medidas sanitarias claras, precisas y con apoyo social.

 

De acuerdo a cifras entregadas en los últimos días por los gremios de la salud, la mayor parte de los contagios proviene de plantas salmoneras que continúan trabajando con normalidad en la comuna de Quellón, no obstante, en el discurso de las autoridades se culpa a las fiestas clandestinas, a la irresponsabilidad de los jóvenes. Analizando el discurso oficial y bajo esa lógica de buscar responsables. ¿Cuánta responsabilidad tiene la población en la propagación de los contagios?

Esto es como cuando uno participa en programas de salud intersectorial sobre la crianza de niños, un aspecto fundamental es que haga lo que haga el niño, el adulto siempre es el responsable emocionalmente, materialmente y en términos de aplicar conductas.

Con las crisis de esta envergadura que producen mucha circulación de información falsa, incertidumbre y confusión en la población, la responsabilidad mayor es del Estado en términos de transmitir información adecuada y precisa a la comunidad.

Con esto no quiero decir que no tengamos que aplicar responsabilidad individual, sobre todo si somos adultos o adolescentes con criterio, efectivamente tenemos que ser mas conscientes de eso, no obstante ¿es posible culpar a la población cuando los mensajes han sido absolutamente erráticos durante toda la pandemia? ¿Cuándo se responsabiliza a las personas que van a comprar a los malls que se mantienen abiertos? ¿de quién es la responsabilidad que tiendas no esenciales estén abiertas? Pues de las autoridades que han adoptado esas medidas.

¿De quién es la responsabilidad de permitir encuentros sociales con aforos de hasta 20 personas al aire libre sin explicar para nada la incidencia con la diseminación a través del aire, con los aerosoles, etc.? Por supuesto que frente a esa avalancha de contradicciones y mensajes erráticos poco claros, poco precisos y poco explicativos que da la autoridad, sobre todo en el matinal que hace todas las mañanas el Ministerio, ¿se le puede pedir a la población que tenga conductas responsables individual o comunitariamente cuando quienes tienen que entregar la información no están haciendo bien el trabajo?, creo que no es posible aquello, independiente de que aparezcan conductas poco responsable por parte de la población.

No se le puede echar toda la culpa a la ciudadanía, porque no se han dado las condiciones, ni educativas ni informativas para que las personas tomen decisiones responsablemente. En Alemania, Angela Merkel antes de irse determinó que en el metro y lugares de aglomeración se usa solo mascarilla quirúrgica o KN95, junto con eso y siendo muy clara sobre como utilizar la mascarilla, se proveyó a la gente de mas escasos recursos de un baucher para retirar como 15 mascarillas de esas al mes.

Entonces, hay una política ahí estatal clara que informa, que les da una indicación clara a sus ciudadanas sobre la aplicación de una estrategia y mas encima se entrega un apoyo social para que la gente pueda acceder a ese tipo de protección. Ese es un Estado que cuida a las personas por sobre la economía. Te aseguro que en 10 años más ese país va a tener una mejor economía que la de nosotros, porque cuidar a las personas es lo mas importante para mantener una economía robusta.

 

El sistema de salud se encuentra colapsado, estamos llegando al límite de la disponibilidad de camas críticas, los funcionarios de la salud también están extenuados por toda la presión que ha significado estar como la primera barrera de contención de la pandemia. El gobierno anuncio un calendario de vacunación a contar de la primera semana de febrero ¿Cómo toman Uds. este anuncio?

Como ha sido la tónica del Servicio de Salud, las Seremias y encargados de administrar el Estado, no nos han dado información muy clara sobre este proceso. Por información que ha salido en la prensa, los alcaldes también están reclamando la entrega de información más detallada para poder organizar la logística en la salud municipal, que es una primera línea de importancia donde debió siempre ponerse el foco, no en las camas críticas, no en los ventiladores, sino en la atención primaria para hacer el trabajo de prevención.

En primer lugar, las vacunas aprobadas por el ISP (Instituto de Salud Pública) son seguras y eficaces, por lo tanto, no hay duda de que hay que vacunarse y que bueno que eso esté fluyendo, a pesar de la lentitud y descoordinación, pero hay que entender que son vacunas con autorización de emergencia y que se están recién fabricando.

Lamentablemente el Ministerio (salud) ha hecho promesas con una expectativa muy alta en la población que pueden llevar a la confusión. Es difícil -Lo dice Jannette Vega que es experta en salud pública- que antes de un año o año y medio, exista la inmunidad suficiente para decir que estamos seguros, por lo tanto, las medidas de cuidado, uso correcto de mascarilla, distancia social y ventilación tiene que seguirse dando, aunque nos vacunemos.

Existe un calendario nacional de vacunación, aunque según información que manejamos, la atención primaria no tiene muy claro como va a funcionar su calendario local. Todo va a depender de cuando les lleguen las vacunas y en qué cantidad.

Una de las estrategias por las que Chile es reconocido internacionalmente, es por su estrategia de vacunación, la gran responsabilidad de eso se debe a los trabajadores(as) de la salud y eso me tranquiliza porque, si bien es cierto, las compras y acuerdos con laboratorios para traer la vacuna a Chile dependen del Gobierno, del cual desconfiamos a veces de su gestión. Todo lo que va a ocurrir desde que las vacunas lleguen a los territorios y comiencen a distribuirse y administrarse, dependerá de los equipos locales, lo cual entrega plena confianza pues los trabajadores de la atención primaria tienen mucho manejo en diseñar estrategias para llegar a toda la población. Todo va a depender de que las dosis lleguen a tiempo como para poder recibir las vacunas de acuerdo a los grados de priorización y que ojalá se respeten y sean racionalización basada en evidencias.

Yo le diría a la gente que se informe con fuentes fiables como la sociedad de epidemiologia de Chile, con expertos en el área y actividades abiertas a las que puede acceder la gente para informarse sobre el detalle de estas vacunas. En resumen, las tres vacunas autorizadas en Chile, son seguras y eficaces, porque los coronavirus se vienen estudiando hace varios años y las vacunas salieron relativamente rápido, porque los estados y privados pusieron celeridad en poner financiamiento de manera no burocratizada, autorizando los ensayos de manera mucho más rápida.

Todos estos procesos antes demoraban más, porque hace 10 años la tecnología de diseño de vacunas requería mucho mas tiempo, ahora estos procesos avanzan mucho más rápido gracias a los avances científicos, por lo tanto, no hay que desconfiar de ninguna de las vacunas que están autorizadas y los compañeros(as) del ISP son bastante rigurosos en el trabajo, por lo tanto, son seguras y la eficacia que tienen son sobre el 70% que es bastante alta. Esto no significa que la gente no se vaya a contagiar, sino que lo que se ha observado es que, al generarse una cierta inmunidad, el cuadro de enfermedad es más leve, no es tan grave, por lo tanto, ocurriría que menos gente va a morir y también que empezaría a disminuir la presión sobre el sistema hospitalario, lo cual es algo urgente.

Por lo tanto, si en su comuna llega la vacuna y se les avisa por algún medio cuando ir a recibir la vacuna, la recomendación es vacunarse cuando se haga el llamado. Como personal de salud, sobre todo los colegas que están en posiciones de mayor riesgo (Samu, Urgencia, Unidades de Pacientes Críticos, etc) debe llegarles pronto una dosis de vacuna.

 

¿Qué llamado final podemos hacer frente a este escenario tan desfavorable?

Reiterar que como el Estado no nos esta cuidando adecuadamente, tenemos que cuidarnos entre nosotros, eso significa cuidarse no solo del Covid-19, sino que, de cualquier accidente doméstico, porque esta difícil caer al hospital y eso va a tensionar el sistema de salud.

El llamado es a cuidarse de las comidas, mantenga sus fármacos si es paciente crónico para que su salud esté compensada, use la mascarilla correctamente, no meta gente ajena a sus casas, ni otras familias ni amigos y si se va a juntar con gente, hacerlo en espacios abiertos, con distancia y con mascarilla, el virus es altamente contagioso, se transmite por el aire, puede quedar flotando como el humo del cigarro en espacios cerrados por muchas horas con capacidad contagiante, por lo tanto, es importante ventilar y no permanecer en espacios cerrados.

La mascarilla que cubra nariz y boca, evitar las mascarillas de género, tratar de adquirir mascarillas quirúrgicas que ahora han bajado bastante de precio y están mas accesibles. Cuidarnos en vez de estigmatizar, apoyar a las familias con Covid-19 ofreciendo ayuda desde la puerta en lo que necesiten, ayudarnos porque no nos queda otra.

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